Estrés en moluscos

Los moluscos, el estrés y la contaminación:

Los moluscos son un amplio filo de animales invertebrados. Todos los moluscos tienen un cuerpo blando de simetría bilateral. Aunque la mayor parte de las especies de moluscos tienen el cuerpo protegido por una concha o caparazón, existen excepciones como los pulpos.

Con más de 100.000 especies, los moluscos son el segundo filo más numeroso del reino animal, después de los artrópodos.

Son celomados, es decir que poseen una cavidad interna. Durante su desarrollo embrionario se diferencian tres capas de tejidos: el ectodermo, el endodermo y el mesodermo.

Por eso se clasifican como animales triblásticos. También se encuentran entre los animales protostomos (aquellos que, durante su desarrollo embrionario, desarrollan la boca y el ano directamente desde la blastospora) como los anélidos y los artrópodos.

El estrés oxidativo se produce cuando se genera un desbalance desfavorable entre las especies reactivas del oxígeno y las defensas antioxidantes, provocando daño oxidativo a macromoléculas. Varios estudios han resaltado la importancia del estrés oxidativo en el campo de la ecotoxicología, particularmente su relación con el impacto que generan los contaminantes que alcanzan los cuerpos de agua.

El cuantifcar los parámetros de estrés oxidativo ha permitido el uso de los mismos como herramienta de diagnóstico (biomarcadores), con capacidad predictiva del impacto de los contaminantes sobre los organismos. Uno de los índices más frecuentemente utilizados para estimar el daño oxidativo a lípidos es la determinación de sustancias reactivas al ácido tiobarbitúrico (TBARS), producto fnal de la peroxidación lipídica.

 

 
 
Un estudio realizado en seis playas de la ciudad costera brasileña de Guarujá (en el estado de São Paulo, región sudeste del país) sugiere que la urbanización puede ser un factor inductor de estrés no solamente entre humanos sino también para los mejillones. 

Este experimento mostró, tal como se esperaba, que los animales aumentan la filtración cuando la concentración de partículas en el agua es alta. Con todo, a diferencia de lo que se registró en estudios a cargo de otros grupos, la actividad se mantuvo alta cuando había pocas partículas (poco alimento), pero una concentración alta del llamado grupo cobre, níquel y zinc. 

Como son químicamente bastante parecidos, no hay manera de distinguir a esos tres metales en los análisis. Pero se sabe que el cobre tiene efectos nocivos en distintos organismos, de allí el interés en el grupo.

El comportamiento de los moluscos no se vio alterado cuando se los expuso a partículas de hierro y manganeso. Pueden estar bajo un estrés metabólico, en busca de más alimentos y efectuando más intercambios gaseosos, en un intento de recuperar la energía perdida al intentar eliminar los contaminantes.


Las respuestas a la contaminación pueden advertirse tanto en individuos como en poblaciones y pueden ser manifestación de modificaciones en comportamiento, fisiología o simple tolerancia o intolerancia a los contaminantes. Dadas las diversas respuestas tanto de individuos como de poblaciones, se han empleado diferentes grupos de moluscos como indicadores de contaminación, sea por la desaparición de especies estenobiónticas, el predominio de especies euribiónticas, o por su capacidad de acumular contaminantes, o bien, en procesos de bioacumulación a lo largo del ciclo de vida del organismo, o biomagnificación a través de las cadenas tróficas.

 

Moluscos como centinelas:

La tolerancia y adaptabilidad de los moluscos, en particular algunos bivalvos, los han situado como los organismos preferidos en el monitoreo de la presencia de contaminantes e indicadores de la calidad de los ecosistemas. Los bivalvos como filtradores y algunos gasterópodos como herbívoros responden, cada uno, a una fracción particular del cuerpo de agua.

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